La Iluminación en el Retail es mundo aparte. No es lo mismo iluminar una oficina o un hotel o, por ejemplo, una vivienda… donde se busca “comodidad” visual  evitando grandes contrastes de luz, que en una tienda donde se busca exactamente lo contrario. Aquí se persigue la excitación de la vista mediante deslumbramientos y contrastes. El “Lighting Retail” es mucho más que dar luz a un espacio. El objetivo es ayudar al comercio a vender, a mostrar imagen de marca. Eso sí, siempre que se realice correctamente y con consciencia de estar iluminando un espacio Retail.

En un buen plan de diseño de tienda es esencial que el Lighting Retail intervenga desde el principio. Si bien no es hasta el final del proyecto cuando se realiza la instalación, es muy importante la sinergia entre las múltiples disciplinas profesionales que intervienen en el proyecto, para así evitar problemas posteriores como interferencias entre elementos arquitectónicos, mobiliario y luminarias. De este modo se maximiza el beneficio que nos puede ofrecer una buena iluminación. Es obvio pues, que el objetivo de todas las tiendas es el de vender el máximo de productos que hay en ellas. Por tanto, la iluminación debe tener como uno de sus objetivos primordiales el destacar sus artículos para optimizar las ventas. El protagonista de la tienda debe ser el “producto” y este es el que ha de ser visto por encima de todo. No es objetivo primordial el resaltar la luminaria, ni el techo, ni los muebles… el principal objetivo de la iluminación es hacer resaltar el producto. Otro objetivo de la iluminación es el de atraer clientes. El comercio debe relucir desde fuera y generar “ganas” de entrar a sus clientes en él. Una vez dentro el cliente debe sentirse cómodo y pasar un rato agradable ayudado por la óptima iluminación del local.

Para diseñar la iluminación es esencial partir de un plano en el que figuren los muebles, los expositores y los tipos de productos que se exponen en cada zona. Además se deben indicar qué productos de la tienda se quieren resaltar más. De este modo podremos diseñar una iluminación pensando siempre en los productos a iluminar, en qué tipo de luz les es más conveniente, cuál es su mejor su ubicación y cuál es la óptima dirección de enfoque a los mismos. Por ejemplo, debemos tener en cuenta que si la tienda es grande, podemos ayudarnos de focos orientables para ir indicando el recorrido de la tienda,  o dar la sensación de que la tienda es más espaciosa resaltando todo su perímetro con luz. También se puede colocar carril con focos para obtener la máxima flexibilidad, en zonas con mobiliario o góndolas susceptibles de ser movidas.

Para definir el tipo de luz hemos de saber qué producto hay en cada zona. De esta forma sabremos qué color de temperatura será el adecuado para él, así como la reproducción cromática necesaria, siempre teniendo en cuenta el minimizar una posible pérdida de eficiencia.

En definitiva, es importante definir la iluminación de una tienda pensando en la ubicación de los muebles y en qué producto es, y recordar siempre que lo que ha de lucir y lo que realmente deber resaltar es: el producto a vender.

 

Núria Torrents
Directora de MICROLIGHTS – AURORA LIGHTING GROUP

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